Muy bonito. Creernos más poderosos, medir nuestro poder por la vanidades materiales es el peor de los defectos y el castigo, de muchos ostentosos, podría ser muy bien el final de tu microrelato. Yo nunca he compartido el dicho de "Tanto tienes, tanto vales", para mí es mucho más reconfortante "tanto tienes, tanto compartes". Un saludo.
Nicolás, fue una iniciativa de Pablo, quien lleva adelante ese interesante blog, y es un placer cada mes escribir un micro para él.
Pedro, es gratificante que te haya gustado y que te pasaras por Efecto Sinérgico.
Ely, el simbolismo del micro no habla precisamente de joyas materiales. Este pobre hombre ostentaba felicidad, nada menos. Eso suele ser imperdonable :)
Sergio, me gustó este microrrelato y la idea de publicación mensual también. Como una sección en un semanario.
ResponderEliminar¡Felicidades!
De allí vengo, Sergio.
ResponderEliminarBuen micro.
Un abrazo,
Muy bonito.
ResponderEliminarCreernos más poderosos, medir nuestro poder por la vanidades materiales es el peor de los defectos y el castigo, de muchos ostentosos, podría ser muy bien el final de tu microrelato.
Yo nunca he compartido el dicho de "Tanto tienes, tanto vales", para mí es mucho más reconfortante "tanto tienes, tanto compartes".
Un saludo.
Nicolás, fue una iniciativa de Pablo, quien lleva adelante ese interesante blog, y es un placer cada mes escribir un micro para él.
ResponderEliminarPedro, es gratificante que te haya gustado y que te pasaras por Efecto Sinérgico.
Ely, el simbolismo del micro no habla precisamente de joyas materiales. Este pobre hombre ostentaba felicidad, nada menos. Eso suele ser imperdonable :)